El caso de la lírica no es menos sorprendente según esta analogía: toda expresión poética aspira a la suma Belleza, al deleite y al disfrute de los deseos, de la voluntad y del despliegue de lo más íntimo y sublime, de lo más alto y profundo, tanto en la forma como en el fondo, tanto en la intención como en el objeto y finalidad; por tanto, viene a ser un reflejo o aspiración de la operación de lo más santo, de lo más sagrado; por ello, por la acción, por la potencia, por el caudal incesante de vida es que se puede equiparar a lo que vivifica, al Vivificador, a lo que influye y presta con su aliento la vida misma y se manifiesta en el palpitar y la certeza de que esa vida misma es también espejo de la Belleza. El poeta aspira a emular dicha belleza, a sentir, a experimentar y compartir con generosidad el fruto del Espíritu.
Interpretación de la esencia de la lírica a la luz de la perspectiva trinitaria
El caso de la lírica no es menos sorprendente según esta analogía: toda expresión poética aspira a la suma Belleza, al deleite y al disfrute de los deseos, de la voluntad y del despliegue de lo más íntimo y sublime, de lo más alto y profundo, tanto en la forma como en el fondo, tanto en la intención como en el objeto y finalidad; por tanto, viene a ser un reflejo o aspiración de la operación de lo más santo, de lo más sagrado; por ello, por la acción, por la potencia, por el caudal incesante de vida es que se puede equiparar a lo que vivifica, al Vivificador, a lo que influye y presta con su aliento la vida misma y se manifiesta en el palpitar y la certeza de que esa vida misma es también espejo de la Belleza. El poeta aspira a emular dicha belleza, a sentir, a experimentar y compartir con generosidad el fruto del Espíritu.
Sobre la capacidad de síntesis en la expresión escrita
Algunas ideas sobre la simbiosis entre la música y la escritura
«Para organizar su composición, el músico se ayuda de las formas intelectuales: sufre la influencia del tratado. En el siglo XVIII comienza a componer sonatas, piezas que constan de tres fragmentos: allegro, adagio, presto. Las tres partes de la sonata corresponden a las tres partes del discurso o del silogismo: exposición de temas en el allegro, desarrollo de los mismos en el adagio y recapitulación final».
In memoriam. Raymundo Eleuterio Morales. Segunda parte.
Sobre un amigo que murió escribe así San Agustín en su libro IV, capítulo VIII, en el 13 y el 14:
"Conversar, reír, servirnos mutuamente con agrado, leer en común libros amenos, bromear unos con otros y divertirnos en compañía; discutir a veces, pero sin animadversión, como cuando uno disiente de sí mismo, y con tales disensiones esporádicas condimentar las muchas conformidades; enseñarnos mutuamente alguna cosa, suspirar con los ausentes con pena y acoger con alegría a los que llegaban. Con estos signos y otros semejantes se derretían, como con tantos otros incentivos, nuestras almas y de muchas se hacía una sola.
Esto es lo que se ama en los amigos; y de tal modo se ama, que la conciencia humana se considera rea de culpa si no ama al que le ama o no corresponde al que le amó primero, sin buscar de él otra cosa exterior que tales signos de benevolencia. De aquí el llanto cuando muere alguno, y las tinieblas de dolores, y el afligirse el corazón, trocada la dulzura en amargura; y de aquí la muerte de los vivos, por la pérdida de vida de los que mueren.
Bienaventurado el que te ama a ti, Señor, y al amigo en ti, y al enemigo por ti, porque sólo no podría perder al amigo quien tiene a todos por amigos en aquel que no puede perderse."
Yo digo esto, por un amigo que perdí también y consolándome con el dolor de Agustín:
Por ti, mi amigo fiel, a Dios sentí
allá por los noventas con el canto.
Lo traigo a mi memoria, extraño tanto
los múltiples recuerdos que viví.
amar y responder con gesto santo,
el sórdido dolor de mi quebranto
descansa en la Esperanza y es por ti.
Cuando hubo menester de dar servicio
lo diste, no dudaste ni un segundo,
sonriendo al por mayor fuiste propicio.
Y aún en el dolor fuiste fecundo,
cordial, de buen talante en el suplicio,
mi hermano, buen amigo, mi Raymundo.
In memoriam. Padre Raymundo Eleuterio Morales. 1.
cundiese ya hace un mes, querido amigo;
no es lógico, lo niego y lo fustigo
y siempre te imagino aún con vida.
recuerdo y lo repaso, fui testigo,
y Dios me regaló vivir contigo
la dicha y la amistad de gracia henchida.
luchaste como pocos sin malicia
allá en las periferias y en el llano.
que a tu alma conservó por dentro sano,
es llave con que Dios te hará justicia.
JHC

