Se trata del grupo Moriá —Dios provee — cuya formación responde a la necesidad de agrupar a aquellas personas que por alguna razón no pudimos o no quisimos o no quisieron que siguiéramos con nuestra formación o incluso con el ministerio sacerdotal en la diócesis de Querétaro. En camino de constituirse como Asociación Civil y lograr la personalidad jurídica, el grupo pretende dar un espacio no sólo para la expresión y el testimonio, sino también para la promoción y la actividad de carácter social o de beneficio para el bien común; en otras palabras y en el fondo: continuar con la labor evangelizadora a través de acciones concretas y a pesar de no haber seguido con la vocación sacerdotal.Mis hermanos mayores
Se trata del grupo Moriá —Dios provee — cuya formación responde a la necesidad de agrupar a aquellas personas que por alguna razón no pudimos o no quisimos o no quisieron que siguiéramos con nuestra formación o incluso con el ministerio sacerdotal en la diócesis de Querétaro. En camino de constituirse como Asociación Civil y lograr la personalidad jurídica, el grupo pretende dar un espacio no sólo para la expresión y el testimonio, sino también para la promoción y la actividad de carácter social o de beneficio para el bien común; en otras palabras y en el fondo: continuar con la labor evangelizadora a través de acciones concretas y a pesar de no haber seguido con la vocación sacerdotal.Roberto Gallegos
La verdad es que compré un regalo para Roberto por su cumpleaños 40. Mi esposa me insistió tanto porque no le gusta que asista yo a una celebración de esa índole con las manos vacías y con la gorrita puesta. El problema es que la fiesta no se armó y me quedé con el regalo. Pensaba además en esa fiesta improvisar unos versos que en realidad ya había escrito. Y todo se quedó en ascuas. Sin ánimo de resultar cursi, sino más bien con la plena conciencia de que también a mí se me llegan los 40 este año, decidí componer estos ovillejos glosados para Roberto, quien definitivamente se los merece y a quien además tenia yo años, muchos, de no ver, ni a él ni a la palomilla. Compuestos que fueron entre el 26 y el 27 de abril. Van:
Llora el cielo de alegría,
corre hoy la vida lenta,
memorable es este día:
Roberto llega a cuarenta.
—¿Qué sucede en esta hora?
—Llora.
—¿Qué desborda con desvelo?
—El cielo.
—¿Y así hay gozo todavía?
—De alegría.
Ya es de noche, ciertamente,
y agoniza ya este día;
mas la Gracia permanente
priva la melancolía:
es que Dios lo tiene en mente,
llora el cielo de alegría.
—¿Qué pensamiento te doy?
—Corre hoy.
—¿Es conciencia la acaecida?
—La vida.
—¿Corre, en fin, hasta noventa?
—Lenta.
La mitad de la carrera
pareciese lucha cruenta,
vana estancia, cruel quimera;
mas la gana siempre aumenta
y es deseo de primavera,
corre hoy la vida lenta.
—¿A esta edad todo es estable?
—Memorable.
—¿Y hay deseo de lo celeste?
—Es este.
—¿Hay penumbras todavía?
—Día.
No quisiera exagerar
si derrocho algarabía,
simplemente es de admirar
que la Musa todavía
a mi amigo ha de inspirar,
memorable es este día.
—¿Quién es franco, firme, abierto?
—Roberto.
—¿Siempre lucha? ¿Cede? ¿O brega?
—Llega.
—¿Y a cuánto llega la cuenta?
—A cuarenta.
Desde niño siempre ha sido
quien asiste, brilla, alienta,
y Dios le ha favorecido
con talento que hoy ostenta;
la excelencia no se ha ido,
Roberto llega a cuarenta
Llora el cielo de alegría,
corre hoy la vida lenta,
memorable es este día:
Roberto llega a cuarenta.
