Hoy tenemos una ceremonia de abanderamiento a nuestro equipo de Voleibol varonil, de la secundaria del Colegio que tengo a cargo. Ellos van a representar, no sólo a mi escuela, sino al estado de Tlaxcala en los juegos nacionales que convoca la CONADE, de la categoría, en Tepic, Nayarit. Hoy les leo este mensaje, que no solamente es para el equipo, sino parta todos los alumnos y para todos los curiosos en general:
¿QUIÉN TRIUNFA?
El
que ciegamente se abandona a la providencia de Dios. Porque no hay mayor premio
que la gracia y el don de Dios para ser buenos y para vivir en plenitud. Por
eso nuestros jóvenes de secundaria, miembros del equipo de Voleibol podrán
llevar sus valores cristianos a la competencia y sabrán que sólo la ayuda de
Dios les hará estar bien para el viaje, disfrutarlo y cumplir con sus
propósitos.
Triunfa
el que se esfuerza cotidianamente y vela porque sus hábitos le proporcionen la
superación en lo que hace. Porque la dedicación y la entrega en lo que hacemos
nos da la dosis de excelencia y nos hace rendir y dar los frutos que se esperan
de nosotros. Por eso es que ustedes, jóvenes, han entendido que es necesario el
entrenamiento constante y verán los frutos de esa preparación ganando o
perdiendo, porque se medirán ante los mejores de otros estados.
Triunfa
el que cumple en todas las áreas donde es requerido, en la escuela, en la
familia, con los amigos, en su compromiso implícito con la sociedad. Porque el
mundo es muy demandante y en la etapa formativa siempre hay otros retos, no
sólo el deportivo. Por eso estos jóvenes saben que el desafío en el deporte es
una transposición del desafío con las materias de la escuela y han entendido
que el esfuerzo para lograr la excelencia en el deporte también es una
oportunidad para ser excelentes y esforzarse en lo académico.
Triunfa
el que sirve a los demás. Porque es la ayuda, la caridad, la compasión lo que
nos aleja del egoísmo y nos da la conciencia del verdadero trabajo en equipo.
Porque dándonos a los demás nos llena y le da sentido a nuestra existencia.
Porque los demás lo habrán de reconocer por nuestros frutos. Por eso nuestro
mayor deseo para ustedes, jóvenes, es que triunfen. No sólo en el torneo en el
que representarán a nuestra escuela y a nuestro estado, sino en la vida, en sus
propias vidas, buscando, pidiendo y preparándose para Dios, esforzándose en
todo lo que hagan, entregando con las fuerzas del cuerpo y del espíritu todo lo
que son y lo que pueden hacer, cumpliendo en todas las áreas en las que puedan
ofrecer su esfuerzo y traduciendo todo ello en el servicio a los demás, pues el
mundo necesita que nos despojemos de nuestro egoísmo y podamos ser y hacer para
los otros.
Enhorabuena
y les deseamos éxito.
Julián Hernández Castelano
@jhcastelano
02 de junio de 2014

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