"En el futuro todos estaremos muertos"

viernes, 11 de julio de 2014

Tomo prestado el título de un tuit. Es de mi estimado amigo follogüer Federico Vera, cuyo alias en la red social es @vera_federico. Lo mencionó así:


EN EL FUTURO, TODOS ESTAREMOS MUERTOS... El 78% de analistas ve mejora en la economía La Razón vía

Y nos remitía al artículo citado del diario La Razón. Es más que elocuente la descripción. Y es mucho más demoledora la ironía de mi buen amigo: efectivamente, si a pronósticos vamos, en el futuro todos estaremos muertos.

Desde el punto de vista lógico, la afirmación hecha sobre el supuesto del crecimiento económico en el futuro, es una falacia ad ignorantiam. "En el futuro un asteroide caerá sobre la superficie de la tierra", podríamos decir igualmente. O también: "En el futuro México volverá a jugar un mundial". O con mayor dosis patética: "En el futuro habrá también gente calva".

Ya una ocasión el Dr. Francisco Meyer, catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro, escribió en ese boletín que publicábamos en la Facultad de Filosofía llamado "El café... de enfrente", un artículo de reflexión sobre la labor de la historiografía, en el que acusa a los historiadores, sus colegas, de escribir y referirse a los acontecimientos que vendrían después de un suceso, ya sabido para nuestros tiempos, como algo que habría de ocurrir, haciendo las veces de profetas. Los profetas exactos del pasado. Si el historiador se refiere a los antecedentes de la llamada "decena trágica", podría referirse así: "tanto Madero, como Pino Suárez estaban envueltos en una coyuntura en la que habrían de morir después, ineludiblemente". Y si no morían en esos eventos, seguramente morirían después, aunque fuera de seniles.

Semejante afirmación sobre la muerte hizo mi alumno César Emiliano Ortíz Parra con las palabras de despedida de su generación que salía de la etapa del Bachillerato hace unos días. Terribles palabras para un momento emotivo de despedida de la escuela para proyectarse hacia la vida universitaria. El joven hizo un buen esfuerzo para dejar constancia de la profundidad de sus pensamientos. Lo logró. Terminó elogiando la vida, empero, en medio de un cúmulo impresionante de figuras retóricas en su discurso.

Por mi parte, les cité a los oyentes ese mismo día una canción del recién desencantado del comunismo cubano Silvio Rodríguez, esa que dice:

"Hoy sé que no hay nada imposible
Anoche supe la verdad
Creí a mi alma inservible
Pero era cansancio vulgar, nada más

Tú eres un don de la brisa
Un ser de la resurrección
Un pájaro con una risa
Capaz de arrastrar a la noche hasta el sol

Río, río, río
Río de verdad
Como un animal
Que ha sido puesto en libertad

Río.
Me dejo ir en mano alegre, voy previendo
Porque mañana, a lo mejor, hay un entierro
Y una mordida de pantera en lo más mío

Río
Y no es un desafío
A la vida del sueño
Es que vivo camino al cementerio"

Para resaltar la necesidad de reír en momentos de júbilo como el final de la etapa del Bachillerato. Si hemos de morir en el futuro, por lo menos hay que reír hoy.

«Recójete, (sic) lector, en ti mismo, y figúrate un lento deshacerte de ti mismo, en que la luz se te apague, se te enmudezcan las cosas y no te den sonido, envolviéndote en silencio, se te derritan de entre las manos los objetos asideros, se te escurra de bajo los pies el piso, se te desvanezcan como en desmayo los recuerdos, se te vaya disipando todo en nada y disipándote también tú, y ni aun la conciencia de la nada te quede siquiera como fantástico agarradero de una sombra», dice don Miguel de Unamuno y Jugo en Del Sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos.

Si nos aguarda la nada, entonces dejémonos llevar hoy por los detalles que nos guían de la mano por los caminos de la diversión, del gusto, la alegría y el beneplácito de saber que estamos vivos, lejos de los pronósticos oportunistas de los "analistas" que categóricamente afirman que en el futuro todo será mejor. Más bien hoy debería ser mejor que ningún tiempo; y probablemente Leibniz tendría razón con aquello de que éste es el mejor de los mundos posibles. O santo Tomás de Aquino, para quien lo que es, por el hecho de ser, es necesariamente bueno.

"En el futuro, todos estaremos muertos". Por eso hay que alegrarnos de estar vivos en el presente, por si nos aguarda la nada.

Julián Hernández Castelano
11 de julio de 2014
En el XXIII aniversario del eclipse total de sol
Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala
@jhcastelano



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