Por Julián Hernández Castelano.
Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, México.
@jhcastelano
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Justo es dar honor a quien lo merece. El Presbítero Tomás Cano Garduño ha fallecido este 4 de agosto. Precisamente en la fiesta del Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos y sacerdotes, San Juan Bautista María Vianney.
No lo conocí tan de cerca para dar un testimonio sobre él. Los fieles de la Parroquia de El Colorado lo conocieron mejor, pues estuvo a cargo de ésta durante varios años. Así, comunidades como La Piedad, El Paraíso, Calamanda, Palo Alto, Coyotillos, La Loma, etc., podrán aportar más detalles que yo.
Sé que estuvo muy en sus inicios ministeriales como vicario en la Parroquia de San Pedro, de La Cañada. Mi papá me cuenta que era muy entusiasta y tenía mucho carisma y cercanía con la gente en ese entonces. Tanto que cuando se fue, tiempo después, a trabajar en la Sierra Gorda, algunas personas de Jesús María lo fueron a visitar y le dio tanto gusto verlos que hasta les dijo: "Ah, ustedes son de allá de donde son los 'weyes' (sic), claro, claro, ¿cómo están?".
Personalmente crucé palabras una sola vez con él, cuando me solicitaron ser padrino de bautizo y tuvimos que ir a su parroquia. Se molestó porque mi esposa y yo tocamos la puerta del curato, no siendo allí las pláticas, sino en un salón adjunto. Nos reclamó y pidió no se le molestase. Entiendo que tenía un carácter rudo y áspero. Alguna ocasión me refirieron colegas de los coros que era difícil cantar con él en las misas porque exigía mucha ortodoxia en la elección de los cantos. Dicen también que era muy duro en sus homilías con los chambelanes en específico.
También hay quien afirma que le tenía mucho cariño a la Virgen de Guadalupe y a la Peregrinación al Tepeyac. Se le notaba, porque acudía año con año caminando hasta que ya no pudo, asistiendo, confesando y apoyando a los fieles que marchaban a la Villa.
En fin, yo tuve el privilegio de escucharle una homilía, precisamente en el marco de la Peregrinación al Tepeyac. Era el sábado 17 de julio de 2010, en la explanada de un campo gigantesco denominado "las Torres", cerca de Coyotepec, estado de México, a un día de llegar ante la morenita del Tepeyac. Habíamos estado reflexionando toda la semana acerca del fenómeno de la violencia en el país, aprovechando la carta pastoral que el episcopado mexicano emitió sobre el asunto, a saber, "Que en Cristo, nuestra paz, México tenga vida digna". El Padre Cano aprovechó para pedirnos un compromiso concreto con la paz, un propósito, decía, entre otras cosas.
Ruego me perdonen porque se terminó la pila de mi grabadora casi al final del mensaje y estuve respondiendo dudas a mi sobrino, lo cual se escucha en el audio que les comparto acá:

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