Sobre la falacia de la falsa dicotomía

sábado, 3 de enero de 2026

 @jhcastelano


Una de las falacias más recurrentes utilizadas en nuestros tiempos es aquella que se denomina la falsa disyuntiva o también la falsa dicotomía y que consiste en suponer que si no se suscribe una idea, necesariamente se está suscribiendo la contraria. Es un error lógico suponer tal conclusión porque no necesariamente si no se suscribe una postura se está suscribiendo la contraria. Esta actitud falaz debe proceder o emanar de la imposibilidad que se encuentra a veces para determinar que una postura distinta pueda deberse a ciertos matices o conllevar una multicausalidad para dar cuenta de algo.

Así, por ejemplo, si alguien se atreve a señalar las anomalías del pensamiento político y las acciones perniciosas y de lesa ortodoxia de la flamante premio Nobel de la paz, ipso facto sus corifeos tildan de comunistoide a quien señala las pifias de la galardonada, es decir, le etiquetan de ideología contraria, sólo de aquella que se reconoce inmediatamente como tal y que está representada por el tirano que desgobierna el país do procede la mujer premiada. Piensan los anti tiránicos que es un error señalarle errores a ella. Su mente dicotómica y maniquea no les presta los elementos para darse cuenta de que caen y procuran hacer caer a otros en la falsa disyuntiva.

Lo mismo pasa con los proabortistas: creen que la defensa de la vida pasa necesariamente por el compromiso de adoptar a niños indefensos ya nacidos. Su falsa dicotomía consiste en suponer que la defensa de la vida del no nacido conlleva un compromiso que, de no verificarse, se descalifica quien pretenda la defensa del nonato. Es una falsa dicotomía porque, no porque se esté en contra del exterminio en el seno materno se suscribe el sufrimiento de quienes ya nacieron y padecen la injusticia del abandono en cualquiera de sus formas.

La forma más simple para poder reconocer una falsa disyuntiva es cuando se suscribe aquella máxima de: “se está conmigo o se está contra mí”; o cuando se reducen las posibilidades a las únicas dos contrapuestas, sin observar las posibilidades intermedias o las alternativas existentes, así como la multiplicidad de factores de todo tipo para determinar una conclusión libre del error.

En el "diccionario de falacias", de Ricardo García Damborenea, encontramos esta explicación:






La manera de prevenirla o combatirla es hacer la pregunta de si no se puede contemplar una alternativa, o señalar el pensamiento dicotómico o maniqueo. Nuestra invitación es a que evitemos caer en ella; pero también que la combatamos con la finalidad de elevar el nivel del debate o la discusión para aspirar a la verdad lógica siempre.

Julián Hernández Castelano

~ 1 comentarios: ~

Código Génesis says:
at: 3 de enero de 2026 a las 11:28 dijo...

Es importante no caer en esta falacia. Gracias.

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